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miércoles, 19 de octubre de 2011

Turismo en General Villamil e Isla Puna.

Playas, el balneario que atrae el turismo con su clima y hospitalidad





Llegaron de Cuenca y habían viajado casi 9 horas por algunos inconvenientes que se les presentaron en el camino, aunque esto no fue impedimento para que cuatro jóvenes amigos pudieran disfrutar de su fin de semana en el cantón Playas.
Ruth Ulloa contó que a la salida del trabajo todo fue rápido. Un par de llamadas, y el viaje se concretó. Ya en la noche, los viajeros se encontraban en Jungle Beach, un bar ubicado en las avenidas Jaime Roldós y Del Pacífico, a dos cuadras del parque La Madre, para rematar el viernes.
Al igual que ellos, son miles los turistas, nacionales y extranjeros que visitan este cantón en feriados y temporadas. Está ubicado a 93 km, y a hora y media de viaje desde Guayaquil, en este habitan cerca de 42.000 personas, según el último censo realizado en el 2010, quienes logran que  los visitantes lleguen y se vayan contentos de su tierra.
Su clima varía entre 23 y 26 grados celsius, por lo que siempre se puede sentir una brisa fresca, aunque el sol pegue fuerte. Cuenta con las poblaciones de Engabao, Data de Villamil, San Antonio y el Arenal.
En un recorrido por los lugares más llamativos de Playas, usted podrá conocer cuánto dinero llevar, qué lugares visitar y las actividades que puede hacer para aprovechar mejor su estadía.
Hoteles y Hosterías
Al llegar, escoger un sitio idóneo para pasar la noche es el primer plan. Aquí la oferta de hoteles y hostales es variada. Se puede encontrar habitaciones matrimoniales desde $ 30 y $ 35 en temporada baja y desde $ 40 a $ 45 en temporada alta. Las habitaciones dobles están a $ 50 y las múltiples, para grupos de 6 o más personas entre $ 70, $ 80 y hasta $ 90.
La mayoría ofrece conexión wifi, piscina y salas de esparcimiento.
Los hoteles Nevada y Arena Caliente, ubicados en la av. Paquisha y Guayaquil son dos opciones para una buena estadía.
Otros recomendados:
Hostería Palmetto: Av. Jambelí y Lucas Apolinario
Hotel El Dorado: Av. Jambelí, Malecón de Playas
Hostería Casa Playas : Cdla. Jardines de Villamil. Av. 22, calle J y calle KB
Hostería Sinfonía del Mar: Km 6 vía Playas-Data (Primera foto de arriba de izquierda a derecha)
Con sabor a mar
A la hora de almorzar, los comensales se reúnen en las cabañas ubicadas a lo largo de todo el malecón, donde pueden disfrutar de un arroz marinero a $ 8 o de un filete de corvina a $ 6, además de las tan apetecidas cazuelas, también a $ 8.
Cazuelas de camarón y pescado,  camarón y calamar y las deliciosas pangoras parece que llamaran a los transeúntes a degustarlos. 
En toda la avenida Paquisha se encuentran más de quince locales de comida, donde los platos exhibidos parece que llaman a quienes caminan o transitan por el sector.
Entre estos se encuentran: La cebichería Carmita, El Capitán, La Chonerita,  El sabor Manabita y el restaurante Jalisco Surf.
De las buenas Ostras 
El coctel de ostiones, La ostra gratinada y El volcán son la especialidad de Juan Ostras
Para los amantes de los sabores fuertes en la av. Zenón Macías y la calle primera encontramos el restaurante Juan Ostras. Aquí la combinación de sabores se concentra en los platos más pedidos de la casa que son: El volcán ($ 10) y La ostra gratinada ($ 10)
El volcán es un plato que ofrece al turista la mayoría de los principales frutos del mar que se pescan en esta playa. Contiene ostra, pulpo, pescado, langostino, concha asada y está marinado con una salsa italiana preparada con jengibre. Además se lo acompaña con un risotto pomodoro. Juan Reyes, el propietario de Juan Ostras, recomienda como entrada, servirse el coctel de ostiones ($ 3), un aperitivo preparado solo en este restaurante y que contiene además de estos moluscos, jalapeños, sal, limón, pimienta, tequila y ron.
Sin duda, una experiencia que lo dejará satisfecho.
¿Qué hacer en la playa?
Atracciones acuáticas, como la banana, la cual tiene una capacidad para 8 personas,  cuesta $ 3 el paseo.
Los bañistas pueden gozar de 14 km de playa aproximadamente y alquilar o colocar carpas desde el sector del rompeolas o playa Humboldt hasta el perfil que bordea la vía Data. Si usted desea un parasol y dos sillas, los puede alquilar por $ 5 o si prefiere las carpas más grandes, hay desde $ 7, $ 10 y $ 15 dependiendo de la temporada.
Artesanías y vestimenta
A lo largo de todo el malecón de Playas se encuentran puestos de venta para que los artesanos expendan sus creaciones. Se encuentran lámparas ($ 15), colgantes de conchas entre $ 10 y $ 25 dependiendo del tamaño. Accesorios, como collares, pulseras y aretes desde $ 1,50 hasta $ 15 dependiendo del material, así como vestidos de tela hindú, adornos de tagua, madera, paja, entre otros.
El Faro
Saliendo de Playas hay tres lugares que también son muy visitados. En el km 4 vía a El Pelado se encuentra la Playa El Faro, conocido sector donde los pescadores de ostras culminan su jornada de trabajo, a las 13:00, la cual inician desde las 07:00 en la playa donde se encuentra el Ocean Club. Hay quienes prefieren la tranquilidad de este sector por estar alejado de las multitudes, además se puede comprar la ostra recién sacada de las rocas a un precio de $ 20 la docena, si son grandes; y $ 5 la docena de las más pequeñas.
El Pelado
En el kilómetro 5 se encuentra la playa El Pelado y aunque actualmente no cuenta con un carretero asfaltado, es visitada por quienes buscan apartarse de las aglomeraciones. Aquí Zacarías Muñoz, explica que se ofrecen 12 cabañas artesanales con cuatro hamacas cada una por $10 al día. También se encuentra el comedor Hilda, hasta el momento el único lugar que ofrece alimentos y bebidas en esta playa.
Puerto Engabao 
Se encuentra a 15 km de Playas. Puerto conocido como la Punta de Piedra por el rompeolas natural que posee. Este lugar es muy visitado por quienes gustan de hacer pesca deportiva y surf.
Playa Varadero
Tomando el desvío para la vía Data-Posorja se encuentra Playa Varadero, balneario ubicado a 115 kilómetros, y a hora y media de Guayaquil. En este paradisíaco lugar, situado en el kilómetro 17 de General Villamil, se puede disfrutar de hermosos atardeceres y también de una variada gastronomía.
Cuenta con una gran infraestructura al servicio de los turistas. Tiene patio de comidas, áreas verdes, camineras, baterías sanitarias con duchas y vestidores, pérgola y rampas de acceso a la playa; además de una amplia área de parqueo para vehículos particulares y buses.
Al caer la noche
La vida nocturna de Playas también se enciende. En las avenidas Jaime Roldós y Del Pacífico, a dos cuadras del parque La Madre, se encuentran dos bares que llaman mucho la atención. El bar hawaiano Aloha administrado por Philipo Franco cuenta con una planta baja abierta y con un interior discreto. También tiene un ambiente alto rodeado de mesas y en el centro una barra.
Aquí la música pone a bailar a todos, coterráneos y extranjeros, quienes en un ambiente de camaradería comparten como si se conocieran de toda la vida. Don Philipo atiende desde las 17:00 hasta las 00:00 de lunes a miércoles; y los jueves, viernes y sábado hasta las 03:00.
Se ofrece cervezas nacionales desde $ 1,50 (las más pequeñas), hasta $ 4 (las extranjeras). También los cocteles son muy pedidos y cada uno cuesta $ 4. El coctel de la casa y uno de los más pedidos es el Blue hawai el cual lleva leche condensada, extractos de guanábana, frutilla, mango, ron, Malibu y Blue Curacao.
Más adelante, en la misma avenida, se encuentra Jungle Beach, otro sitio de diversión nocturna que goza de un buen ambiente y ofrece bebidas variadas. Aquí los cocteles y otros tragos están desde $ 5 que cuesta un Cuba libre hasta $ 8 que vale un Long Island. También tienen combos de cervezas; 4 grandes por $ 10 , 6 grandes a $ 15, 2 grandes a $5  y  las personales nacionales a $1,50.
Sus asientos en forma de columpios y su aspecto rústico proporcionan al visitante una sensación de libertad para disfrutar de la buena farra.
Ecoturismo
Centro Ecológico Turístico de Playas
En el km 1,5 vía a El Pelado se encuentra el Centro Ecológico Turístico de Playas. Este es un espacio para compartir en armonía y amor, así lo explica Endrina Briseño, una venezolana de 24 años que ayuda al dueño del centro Fernando Pujadas a sostener este espacio natural fundado hace 10 años, para el deleite de los visitantes.
Cuenta con lagunas de agua dulce que forman piscinas naturales, un huerto donde cultivan los alimentos que comparten en el comedor, además de espacios destinados para hacer camping. Aquí la entrada cuesta solo $ 4 para poder gozar de todo lo que el medio ambiente ofrece.
En cuanto a la comida, comenta que cada familia puede usar fogones, los cuales están a disposición del turista y que la comida es variada. Los extranjeros, quienes en su mayoría visitan este centro, preparan platos de su tierra y los ofrecen según el día que les toca cocinar. “Comida vegetariana, empanadas chilenas, dulces argentinos y más”, añadió.
Briseño indicó que para quienes se quedan por mucho tiempo en la casa del centro, la condición es hacer una especie de voluntariado, para ayudar en las diferentes tareas de mantenimiento.
En el restaurante se ofrecen desayunos a $ 3, almuerzos a $ 4 y meriendas a $ 3 también. (I) 





Vídeo de proyecto turístico fluvial en el golfo de Guayaquil. 






Foto del proyecto fluvial - Eco ciudad en la isla Puna. 




La mayor isla del Golfo de Guayaquil se está transformando en un destino cada vez más atractivo, con obras que acompañan sus bellos escenarios.
Hace año y medio, el paisaje que se asoma en las comunas de la costa oeste de la isla Puná era distinto. En ese entonces no había el impresionante puente de doble media luna de metal que sobresale desde la comuna de Bellavista, pareciendo dar la bienvenida a los turistas que llegan en bote a motor desde el poblado de Posorja, tras 40 minutos de travesía contemplando aves marinas y delfines nariz de botella.
Hace un año tampoco nos habría recibido la hostería ecológica que opera en la playa de Cauchiche, que puede alojar hasta 40 huéspedes en cinco cabañas con hasta tres habitaciones cada una, sala de estar y baño privado con agua caliente
($ 10 por persona, $ 5 niños). Y luce más agradable por el espejo de agua que aloja en su interior, adornado también por un puente de madera y vegetación abundante.
Allí juntito, en plena playa, se observa que el Ministerio de Turismo, que apoya a esta isla, está construyendo un parador turístico con comedores, puestos de artesanía y el ansiado muelle, que por años esta comuna ha solicitado a las autoridades. “Todo estará listo para finales de año”, dice Francisco Parrales, presidente de la asociación turística Pelícano, de Cauchiche, comuna de 700 habitantes que se asoma tierra adentro tras unos 20 minutos de caminata desde la playa.
La hostería ecológica se suma a otra opción también responsable con el ambiente: un ecocampamento que con tiendas de campaña, bolsas de dormir y baños opera en una amplia zona cercada, próxima a las hileras de palmeras que siempre han formado parte del panorama costero de la isla. Otro campamento similar hay en la cercana comuna Bellavista ($ 5).

Vamos a Subida Alta

Al sur de Cauchiche está Subida Alta, que después de quince minutos de navegación a motor nos recibe con su espigada colina en forma de punta que sobresale en el océano, en cuya cumbre funciona desde hace seis meses un mirador embellecido por faroles, jardines y balconcitos que parecen coquetearle al océano.
Los turistas pueden pasar agradables momentos en ese amplio mirador, que invita a las familias a reencontrarse, a los solitarios a buscarse y a las parejas a enamorarse. Todo esto dejándose envolver por un paisaje marino de azules intensos que parece cómplice de sus visitantes.
Para almorzar están los comedores allí próximos, que permiten disfrutar de platos a base de mariscos encaramados en una terraza natural que se abre al océano. Los precios: desde $ 4 el plato. O también para morder la roja pulpa de las sandías que allí crecen como uno de los cultivos favoritos de los pobladores.
Y para disfrutar de la playa se recomiendan las costas de la zona norte, abrazada por una ensenada que impide los oleajes fuertes. Otra opción lleva al sur del poblado, bajando desde el mirador por un sendero que lleva a un largo brazo de arena que por lo solitario incluso ha convocado a uno que otro bañista nudista, dice un habitante.
Esa playa de oleajes agresivos invita a caminar apaciblemente por sus arenas, que en la misma ruta sureña lleva, después de una hora y media, a la llamada Punta Brava, una saliente que aloja un bosque que guarda el misterio de su pasado. “Allí se hallan los restos arqueológicos de un cementerio de los punáes, antiguos pobladores de la isla”, señala María Isabel Magallán, una de la guías nativas que ha sido capacitada por el Gobierno Provincial del Guayas.
Este mismo escenario hace siglos era invadido por piratas. Elsie Quinde, tesorera de la comuna, indica que su madre le ha dicho que en una ocasión dos piratas se peleaban por un cofre con tesoro. “El cofre cayó al mar y se convirtió en una serpiente”, indica.
Historias así acompañan este momento que invita a relajarse sobre la arena y escuchar las olas. También a observar las gaviotas que dibujan formas en el cielo.
Todo está cambiando en la isla Puná. Y a la vez conserva el encanto de siempre. (M.P.)




Aproximarse a Subida Alta por mar significa encontrarse con su tradicional entrante, hoy coronada por un atractivo mirador oceánico.






Precios: El cruce en lancha desde Posorja (ida y regreso) cuesta $ 50 a Cauchiche y $ 60 a Subida Alta (hasta 10 personas). Tours de avistamiento de delfines y aves desde Posorja $ 30 (una hora).  Informes: Cauchiche: Francisco Parrales (09) 710-3462. Guías nativas de Subida Alta: Isabel Magallán (06) 941-5860, Pilar Quinde (09) 331-3391, Marilú Cruz (08) 817-4306, Lupe Rodas (08) 292-7291, Verónica Magallán (08) 262-1261. Hay hospedaje comunitario ($ 10).

Fuente: Diario El Universo

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